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El día que la tierra se detuvo

Ya sé que suena como el título de una película, pero eso es exactamente lo que sucede con tu cuerpo y tu mente cuando un suceso extraordinario e inesperado acontece en tu vida. Por tu mente nunca pasó que eso pudiera sucederte o pudiera hacerse realidad, pero pasó y lo único que puede hacer tu mente es detener todo, no ves el movimiento que hay fuera, sientes que eres el único que está vivo en la Tierra.

Eso fue exactamente lo que me sucedió cuando una chica, la cual consideraba muy lejos de mi liga, a años luz diría yo, aceptó salir conmigo y con el tiempo nos convertimos en pareja. No podía creerlo, por mi mente siempre pasaba que era una broma como las de MTV y que en cualquier momento saldría Ashton Kutcher diciéndome que era parte de su programa y me daría las gracias por participar y hacer reír a todo el mundo. ¿Cómo un nerd, que para tomar vacaciones necesitaba de conseguir vuelos baratos y antisocial como yo había conseguido a una chica que sin problemas podría ser una modelo?

No era tan listo como los de la Teoría del Big Bang, no era un genio, sólo muy cumplido con mis obligaciones escolares, y estudioso para sacar sólo dieces. Lo único bueno que tenía mi fisonomía era el ser alto, porque lo demás era muy extraño, pues era relativamente delgado pero con panza, como me dirían mis tíos, parecía perro de rancho desnutrido. Ella era delgada pero no en extremo, con curvas bien definidas, un cabello tan brillante como sus ojos y un estilo de niña bien, que en nada combinaba con mi estilo tan común como corriente.

A muchos les gustaba, chicos que llevan años en el gimnasio, a jugadores del equipo de futbol americano, incluso hasta a algunos profesores jóvenes, pero ella no le hizo caso a nadie. Salió con algunos pero nunca se formalizó. No entiendo cómo pasó, quizá el alcohol de los chocolates envinados hizo su efecto y un 14 de febrero la invité a salir. Le dije que era muy bella y que si le interesaba salir conmigo, que disculpara el atrevimiento pero ya no pude reprimir mis ganas de conocerla. Al terminar de decir las palabras, mi corazón comenzó a latir tan fuerte como nunca antes, era hora de afrontar las consecuencias, una de ellas era que muchos se estaban riendo de mí a lo lejos, hasta que un “sí” los calló.

Salimos por un par de meses, nos la pasábamos bien. Conmigo ella aprendía a saber lo que es la intimidad o no estar siempre rodeada de tanta gente, yo aprendí lo contrario. Éramos tan diferentes que nos completábamos, cada uno aprendía del otro y complementaba la personalidad que tanto nos fascinaba. Ninguno cambió, seguimos siendo los mismos, quizá yo tuve mayor confianza, ya que muchos me decían que era su ídolo por lograr conquistar a alguien como mi novia, yo sólo me sentía el hombre más afortunado y suertudo del mundo. Sólo espero nunca salga Ashton Kutcher y termine con todo esto.

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