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Toma vacaciones aunque no salgas de la ciudad

En la mayoría de los trabajos en México sólo te dan seis días de vacaciones después del primer año y posteriormente te van incrementando de dos en dos. Aunque suene que es una cantidad muy pequeña, la realidad es que saben a gloria, sin importar lo que hagas. Sin embargo, no toda la gente tiene la capacidad económica para dejar la ciudad e irse a un pueblo o alguna playa, por lo que a algunos les da pena pedir sus vacaciones porque temen que les pregunten a dónde se van a ir y les da pena decir que no saldrán, que simplemente se quedarán en su casa. ¡¿Por qué pasa esto?! Y no es algo que esté inventando, ya que tengo un compañero que es así.

Mi compañero, al cual llamaremos Juan, trabaja para sacar adelante a su familia, es decir, su esposa e hija, pero también lo hace para mantener a su madre y su padre, quienes dejaron de trabajar y no tienen cómo ganarse la vida y no reciben ningún apoyo económico por parte del gobierno. Cada que va a pedir vacaciones no le dice a nadie, más a su jefe directo y después avisa a recursos humanos. Recuerdo la primera vez que nos enteramos de que iba a pedir días, le preguntamos que a dónde se iba ir a vacacionar y sin pena alguna nos dijo que a  ningún lado, que sólo iba a descansar en casa y estar con su familia, por lo que algunos compañeros lo incitaban a que saliera de la ciudad, parecía como una obligación el hecho de que si pides vacaciones en el trabajo debas ir a la playa o algo por el estilo. Nadie debe revelar su situación personal y económica si así no lo desea, pero nuestro compañero se sintió abrumado y prefirió dejarlos, desde ese entonces trata de que nadie se entere de que pidió vacaciones hasta que ya no lo vemos en su lugar por dos días consecutivos.

Poco más de tres años después, Juan y yo nos hicimos buenos amigos, salíamos a echar el trago de vez en cuando y otras lo obligaba a que me acompañara porque necesitaba hablar y yo lo invitaba, así fue como me dijo sobre sus padres y que debe mantenerlos además de su familia, algo que se me hizo muy noble y digno de ser envidiado, pues muchos deberían hacerse cargo de las personas que les dieron la vida y no simplemente olvidarlos.

Una Navidad me reuní con él y le dije que no era nada malo pedir vacaciones y quedarse en casa, que no les hiciera caso, pero como su historia me había tocado el corazón, le regalé un par de boletos de Interjet para que él, su esposa e hija se fueran a Cancún con todos los gastos pagados. Era mi regalo de Navidad y Año Nuevo para una persona que se merecía pasar unas increíbles vacaciones.

Así que la próxima vez que te sorprenda que alguien pide vacaciones y no sale de la ciudad, antes de burlarte o presionarlo para que se vaya, piensa en los sacrificios que puede estar haciendo por alguien más.

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